El sitio web alemán "Economic Weekly" publicó el 25 de diciembre un artículo titulado "Estos alimentos ya se pueden imprimir con impresoras 3D". La autora es Christina Holland. El contenido del artículo es el siguiente:
Una boquilla rociaba continuamente la sustancia color carne y la aplicaba capa por capa. Después de 20 minutos, apareció un objeto ovalado. Su aspecto era asombrosamente similar a un filete. ¿Pensó el japonés Hideo Oda en esta posibilidad cuando experimentó por primera vez con el "prototipado rápido" (es decir, la impresión 3D) en la década de 1980? Oda fue uno de los primeros investigadores en analizar a fondo cómo fabricar productos aplicando materiales capa por capa.
En los años siguientes, se desarrollaron tecnologías similares, principalmente en Francia y Estados Unidos. Desde la década de 1990, a más tardar, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Tras la comercialización de varios procesos de fabricación aditiva, fue la industria y, posteriormente, los medios de comunicación quienes se dieron cuenta de esta nueva tecnología: las noticias sobre los primeros riñones y prótesis impresos pusieron la impresión 3D en el punto de mira del público.
Hasta 2005, las impresoras 3D eran solo dispositivos industriales fuera del alcance del consumidor final debido a su tamaño voluminoso, su alto coste y, a menudo, su protección por patentes. Sin embargo, el mercado ha cambiado mucho desde 2012: las impresoras 3D de alimentos ya no son solo para aficionados ambiciosos.
Carne alternativa
En principio, todos los alimentos en pasta o puré se pueden imprimir. La carne vegana impresa en 3D está atrayendo actualmente la mayor atención. Muchas startups han percibido las enormes oportunidades de negocio que ofrece este sector. Las materias primas vegetales para la carne vegana impresa en 3D incluyen fibras de guisante y arroz. La técnica capa por capa debe lograr algo que los fabricantes tradicionales no han podido lograr durante años: la carne vegetariana no solo debe tener la apariencia de carne, sino también un sabor similar al de la carne de res o cerdo. Además, el objeto impreso ya no es la carne de hamburguesa, relativamente fácil de imitar: hace poco, la startup israelí "Redefining Meat" lanzó el primer filet mignon impreso en 3D.
Carne real
Mientras tanto, en Japón, se han logrado avances aún mayores: en 2021, investigadores de la Universidad de Osaka utilizaron células madre de la raza Wagyu, una carne de alta calidad, para cultivar diferentes tejidos biológicos (grasa, músculo y vasos sanguíneos) y luego usaron impresoras 3D para imprimirlos. Los investigadores esperan imitar también otras carnes complejas de esta manera. El fabricante japonés de instrumentos de precisión Shimadzu planea colaborar con la Universidad de Osaka para crear una impresora 3D capaz de producir en masa esta carne cultivada para 2025.
Chocolate
Las impresoras 3D domésticas aún son poco comunes en el mundo de la alimentación, pero las impresoras 3D de chocolate son una de las pocas excepciones. Estas impresoras cuestan más de 500 euros. El bloque de chocolate sólido se vuelve líquido en la boquilla y luego se puede imprimir en una forma o texto predeterminado. Las pastelerías también han empezado a utilizar impresoras 3D de chocolate para crear formas o textos complejos que serían difíciles o imposibles de crear de forma tradicional.
Salmón vegetariano
En un momento en que el salmón salvaje del Atlántico sufre sobrepesca, las muestras de carne de las grandes piscifactorías están casi siempre contaminadas con parásitos, residuos de medicamentos (como antibióticos) y metales pesados. Actualmente, algunas empresas emergentes ofrecen alternativas a los consumidores que aman el salmón pero prefieren no consumirlo por razones ambientales o de salud. Jóvenes emprendedores de Lovol Foods, en Austria, producen salmón ahumado con proteína de guisante (para imitar la estructura de la carne), extracto de zanahoria (para dar color) y algas (para dar sabor).
Pizza
Incluso la pizza se puede imprimir en 3D. Sin embargo, imprimir pizza requiere varias boquillas: una para la masa, otra para la salsa de tomate y otra para el queso. La impresora puede imprimir pizzas de diferentes formas mediante un proceso de varias etapas. Aplicar estos ingredientes solo toma un minuto. La desventaja es que no se pueden imprimir los ingredientes favoritos de la gente, y si se desea más ingrediente que el de la pizza margarita base, hay que añadirlo manualmente.
Las pizzas impresas en 3D fueron noticia en 2013 cuando la NASA financió un proyecto destinado a proporcionar alimentos frescos a los futuros astronautas que viajaran a Marte.
Las impresoras 3D de la startup española Natural Health también pueden imprimir pizza. Sin embargo, esta máquina es cara: la página web oficial actual la vende por 6.000 dólares.
Cabeza
En 2016, el fabricante de pasta Barilla presentó una impresora 3D que utilizaba harina de trigo duro y agua para imprimir pasta con formas imposibles de lograr con los procesos de fabricación tradicionales. A mediados de 2022, Barilla lanzó sus primeros 15 diseños imprimibles de pasta. Los precios oscilan entre los 25 y los 57 euros por ración de pasta personalizada, dirigida a restaurantes de alta gama.
Hora de publicación: 06-ene-2023
